#Pasé de preocuparme por las barreras lingüísticas a sentirme más segura al comunicarme. #Habilidades de comunicación centrada en el paciente y de asistencia en rehabilitación. #Fue una experiencia significativa que me permitió conocer de cerca el entorno sanitario de Ciudad Ho Chi Minh.
Tender puentes desde lugares desconocidos.
Hola. Soy estudiante universitaria de Enfermería y participé en un voluntariado médico en el extranjero porque quería conocer distintos entornos sanitarios y ampliar mis competencias de enfermería. Elegí el proyecto que se llevó a cabo en un hospital local de Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam, porque quería conocer de primera mano la atención sanitaria en el extranjero como estudiante de Enfermería y brindar ayuda concreta a los pacientes. También me propuse salir de mi entorno habitual, cultivar una actitud proactiva y ampliar mi perspectiva como estudiante de Enfermería al conocer a pacientes y entornos sanitarios diversos.
Era la primera vez que iba a pasar una temporada larga en el extranjero, así que me preocupaban el idioma y el entorno desconocido, y me preguntaba cuánto tendría que prepararme. Antes de partir, investigué sobre la cultura local y el entorno hospitalario, y aprendí algunas expresiones básicas en vietnamita para poder comunicarme de manera sencilla con los pacientes. También descargué con antelación las aplicaciones necesarias para usarlas cómodamente allí. Agradezco a la persona que organizó una sesión informativa tan detallada antes de la partida. Gracias a sus indicaciones pude prepararlo todo sin olvidarme de nada, y seguir la información que nos dio hizo que todo resultara bastante sencillo.
Durante mi estancia, conocí los servicios de rehabilitación para adultos y niños, la unidad de demencia y la unidad de cuidados intensivos, entre otros. Colaboré en ejercicios de rehabilitación y entrenamiento de la marcha, actividades cognitivas y entrenamiento para las actividades de la vida diaria, y me permitieron conocer distintas áreas, lo que me dio la oportunidad de participar en diversas actividades.También viví una experiencia enriquecedora al conocer a pacientes diversos en un entorno sanitario extranjero y colaborar directamente en actividades de rehabilitación. En general, el alojamiento y las condiciones para realizar las actividades fueron adecuados, y pude adaptarme a la vida y la cultura locales.
En particular, cuando conocí a un niño al que le costaba participar en la rehabilitación, en vez de insistir en que hiciera las actividades, primero intenté descubrir sus intereses. Me acerqué de forma natural dibujando a su personaje favorito, y el niño volvió a participar. Gracias a esta experiencia, aprendí que, para ayudar, es importante buscar una manera que se adapte a la otra persona en vez de imponer la forma en que uno se ha preparado. También comprendí que, como el nivel funcional y el ritmo de recuperación varían de un paciente a otro, las mismas actividades deben adaptarse a la situación de cada persona.
Conocí a profesionales sanitarios locales, participantes de varios países y estudiantes coreanos de Enfermería de otras universidades. Aunque hablábamos idiomas distintos y teníamos diferentes orígenes, pudimos colaborar con el objetivo común de ayudar a los pacientes a recuperarse.Sentí que, aunque hablemos idiomas distintos, podemos conectar con los pacientes si nos acercamos a ellos con sinceridad, y aprendí que es importante comunicarse teniendo en cuenta el estado y las emociones del paciente, y ofrecerle la ayuda que necesita. Antes de participar, pensaba que sería difícil ayudar a los pacientes si no hablábamos el mismo idioma. Después, comprendí que es posible comunicarse no solo con palabras, sino también mediante las expresiones faciales, las acciones y una actitud sincera.
El impacto de este proyecto en mi vida merece un 9. Gané confianza para tomar la iniciativa incluso en un entorno desconocido y aprendí a prestar atención a las necesidades de los pacientes. Durante el proyecto pude participar y vivir con seguridad, sin grandes riesgos ni molestias. Al terminar el voluntariado, aproveché mi tiempo libre para conocer la gastronomía y la cultura locales y recorrer la zona con calma.
En lugar de seguir una ruta turística fija, después de las actividades de voluntariado recorrí tranquilamente los alrededores. Recomiendo visitar un mercado y el centro de la ciudad para conocer la gastronomía y la cultura locales. A quienes vayan a participar en el futuro, les diría que es más importante tener disposición para acercarse a los demás que intentar prepararlo todo a la perfección. ¡Aprender de antemano algunas expresiones básicas del idioma local y vocabulario médico permite participar de forma más activa!
Recogemos las historias de crecimiento
de quienes han participado.
Vive en un lugar nuevo,
conoce a gente nueva,
descubre una nueva versión de ti
y crea una vida a tu medida.