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Participar en labores de voluntariado rural en Chiang Rai, Tailandia | Un viaje de crecimiento a través del voluntariado en Chiang Rai

#De temer un entorno desconocido a afrontar los retos con confianza #Comprender diferentes formas de vida #La etapa más desafiante y significativa

Quería comprender un poco mejor el mundo a través de nuevas experiencias, así que he participado en diversas actividades de voluntariado y en programas en el extranjero. En ese proceso, participé en un proyecto de cuidado infantil y servicio comunitario en Chiang Rai, Tailandia. El programa consistía en ayudar a limpiar las viviendas de una zona afectada por las inundaciones y realizar actividades de cuidado pasando tiempo con los niños de la comunidad.

Al principio, me hacía mucha ilusión hacer voluntariado en el extranjero y vivir una experiencia nueva; ese era mi deseo principal. Al mismo tiempo, quería ponerme a prueba en un entorno desconocido y me preguntaba cómo influiría en mi vida la experiencia de vivir en un lugar completamente distinto. Quería descubrir, durante mi año sabático, cómo resolvía problemas y me relacionaba con los demás en un entorno nuevo, y también quería cambiar un poco mi manera de ver el mundo.

 

Antes de partir, sentía cierto temor porque no dominaba el idioma y no estaba familiarizado con el entorno local. Busqué información sobre la cultura tailandesa y la vida cotidiana, y preparé todo lo necesario. Una vez allí, viví muchas experiencias inesperadas y comprendí que era importante afrontar cualquier situación con una actitud abierta.

Durante el primer mes, enseñé inglés a los niños de una aldea de una minoría étnica. Me levantaba alrededor de las ocho de la mañana y, después de desayunar, compartía el programa del día con el personal de la organización. Por la mañana preparaba materiales didácticos o planificaba actividades. Por la tarde me desplazaba a la aldea para dar clases de inglés y, al terminar, pasaba tiempo con los niños o preparaba la clase del día siguiente antes de dar por concluida la jornada.

Al mes siguiente, las actividades cambiaron considerablemente debido a las inundaciones en el norte de Tailandia. Salíamos entre las seis y las siete de la mañana para ayudar en las labores de recuperación en las zonas afectadas, como limpiar viviendas y el entorno de las aldeas. Normalmente regresábamos al alojamiento entre las seis y las ocho de la tarde. Durante esos dos meses, acumulé nuevas experiencias en distintos lugares y pude aprender y sentir muchas cosas junto a los habitantes de la comunidad.

 

A medida que participaba en las actividades, pude entablar amistad con naturalidad con personas de distintos países. En la zona, me fui acercando a los compañeros tailandeses que trabajaban en la organización a través de conversaciones cotidianas. Aunque nuestras lenguas y culturas eran distintas, enseguida congeniamos al hablar de nuestras vidas y nuestras ideas. Muchos de los voluntarios con quienes colaboré venían de países anglófonos como Estados Unidos, Reino Unido y Australia, así como de Europa, por lo que pude conocer distintas perspectivas e ideas sobre sus vidas y culturas.

Al terminar las actividades, a veces nos reuníamos para conversar sobre lo que había ocurrido durante el día o para compartir historias de nuestros países. Aunque no siempre nos entendíamos del todo, hubo muchos momentos en los que nos reíamos y nos ayudábamos mutuamente, y pude sentir la calidez de las personas. Al experimentar directamente que aquello que yo daba por sentado podía no serlo en otros lugares, comprendí que en el mundo existen muchas formas distintas de vivir.

 

En el norte de Tailandia hay muchos lugares con paisajes naturales preciosos, así que hasta el trayecto parecía parte de un viaje. En el centro de Chiang Rai, me impresionó visitar los templos. También disfruté paseando por el campus de una universidad local y pasando el rato en cafeterías. En especial, en los mercados podía ver de cerca la variedad de comida callejera y la vida cotidiana de la gente local, por lo que era donde mejor se percibía el ambiente del lugar.

En general, pude vivir cómodamente. Cuando me desplazaba a solas, era recomendable estar atento al entorno y seguir las normas básicas de seguridad. Creo que, en lugar de intentar prepararlo todo a la perfección, lo importante es vivir la experiencia con una actitud abierta y flexible ante las situaciones inesperadas.

Mi estancia en Chiang Rai fue una etapa en la que pude crecer al vivir experiencias diversas en un entorno desconocido y una cultura nueva. Al principio todo me resultaba extraño, pero, ahora que lo recuerdo, aprendí mucho y fue una experiencia significativa que me permitió adquirir una nueva perspectiva. Me ayudó tanto a cambiar mi vida que podría darle un 10 sobre 10.

 

Antes de mi año sabático, sentía algo más de temor ante los entornos nuevos, pero después de la experiencia gané confianza para enfrentarme a cualquier situación, aunque fuera dando el primer paso. Aquella experiencia me hizo un poco más fuerte y ahora muchas cosas me parecen mucho más llevaderas que antes. No fue una etapa fácil, pero se convirtió en mi mejor carta de presentación, y aprendí que es importante tener la disposición de vivir plenamente cada momento.

Actualmente trabajo en el ámbito de la cooperación internacional para el desarrollo y estoy conociendo diversos problemas sociales y realidades sobre el terreno. Gracias por brindarme, a través de la experiencia del año sabático, la oportunidad de afrontar nuevos retos en un entorno distinto. Gracias a ello, pude vivir una etapa que recordaré durante mucho tiempo.

# ¡Mi año sabático fue!

¿Por qué este proyecto

Recogemos las historias de crecimiento
de quienes han participado.

#Conocimientos y habilidades#Arte e inspiración#Amor y relaciones#Actividades de arquitectura#Conexión sanadora con la naturaleza#Conectar con el presente#Sentir la satisfacción de lograr algo#Proyecto real#Planificación urbana#Vivir como un local#Hacer amistades internacionales auténticas#Descubrir una nueva versión de mí#Descubrir mi propio valor#Trabajo voluntario#Vivir la cultura tailandesa#Estancia de un mes en Chiang Rai#Un viaje para encontrarme a mí mismo#Probar a planificarlo por mi cuenta

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